lunes, 21 de abril de 2008

....Y reencuentros

No hay nada como volver a casa. Ya estoy aqui de nuevo, hola mis queridos amigos. He tardado mucho en volver a escribir porque....bueno, porque así es la vida ¿no?

Después de mi triste despedida eché muchísimo de menos la ciudad de Las Palmas. Es tan bonita....o al menos a mi me lo parece. Pero es bueno volver a casa y reencontrarse con los de uno, con los amigos, con la familia y con los nuevos miembros de la familia.

Cuando me marché muchos me dijeron que estaba loca. Loca por dejar mi casa, mi ciudad, lo conocido, pero yo creo que detrás de ese ataque lo que había era mucho miedo. El miedo es lo que nos paraliza e impide que descubramos qué hay más allá de nuestras narices y lo que es peor, que nos conozcamos a nosotros mismos. No hay nada más gratificante que descubrirse a sí mismo frente a la incertidumbre.

A veces nos pueden las pequeñas ataduras cotidianas que se nos antojan verdaderos amarres de barco, cuando realmente no son más que las excusas que nos ponemos para no enfrentarnos a lo desconocido.

Ya estoy de nuevo en casa. Soy feliz con estos reencuentros. Y la vida sigue, o al menos eso espero....

Abrazos.

martes, 11 de marzo de 2008

Despedidas

Hoy estoy triste. Debería estar contenta porque vuelvo a casa, a mi familia, a mi gente, después de un año de lejanía. Pero no sé por qué estoy triste. Supongo que allá donde vamos siempre queda un pedacito de uno mismo: en la casa, en el hogar que creas con tu familia; en el colegio de tus hijos, en cada compañero de clase; en la comunidad, en cada vecino al que echas una mano o que te la echa a ti cuando te hace falta; también dejamos un pedacito en cada amigo que se queda, y en cada dependienta que te ha estado sonriendo cada dia, y en la portera.....

Supongo que van quedando pedacitos de uno mismo repartidos en cada abrazo que se dá, en cada lágrima que se vierte en el adiós, y claro, cuando toca marcharse duelen esos trocitos de vida, de un año entero que se queda atrás.

Hacer maletas siempre me ha dado alegría, pero hoy estoy triste, y ya sé por qué.

domingo, 9 de marzo de 2008

De tópicos y eso

Aunque soy andaluza llevo casi un año viviendo en las Islas Canarias por impositivos del destino. Destinos laborales, claro. El caso es que cuando me enteré que venía a las Canarias pensé: "guay, con meter un bañador y unas chanclas (cholas) en la maleta, tengo suficiente. Además -me regocijé- me pienso llevar todo el dia tirada en la playa, incluso en pleno diciembre, qué porras, que para eso estamos en El Caribe. Y qué poco me voy a gastar este año en ropa! -seguí- con un par de camisetas y unos shorts voy servida".

Y es que no hay nada peor que el quedarte en tu casa sin mover el culo, para qué nos vamos a engañar. El no viajar, el no querer conocer otras partes de tu propio país y de otros, a lo único que te conduce es a ser un analfabeto funcional en cultura.

Y mira que como andaluza debería estar escarmentada, que siempre hemos tenido fama de juerguistas, faranduleros, feriantes, buenos bebedores y buenos vividores. Y en Andalucía se trabaja las mismas horas y al mismo ritmo que en cualquier otra parte de España. Y tenemos los mismos dias festivos (alguien me dijo que incluso alguno menos) que en Barcelona, por ejemplo. Pero claro, unos cardan la lana y otros crían la fama.

El caso es, decía, que como andaluza debería estar escarmentada y escocida de tópicos y debí huir de ellos como de la peste, pero una no cae en esas cosas justo cuando debe hacerlo.

Y claro, pasa lo que tiene que pasar, que se tira una el año de "vacaciones" con la boca abierta.

Porque Canarias no es solo playa, es mucho más que playa. Es mucho más que turismo, sol, vacaciones y carnaval. Canarias tiene mucha montaña, es rocosa y abrupta, es dura, salvaje y lunar si vas a Lanzarote. Es cosmopolita, urbana, culta y elegante si paseas por Las Palmas de Gran Canaria. Es turística y divertida si vas a Playa del Inglés y es pura maravilla arquitectónica si visitas el norte de Tenerife. Y esto son solo unos pocos ejemplos.

Y además no hace tanto calor, qué porras, que en Canarias hace frío, si si, como lo cuento, hace frío. Hombre, no hace tanto como en un Madrid, claro, pero aqui se utliza la ropa de invierno como en cualquier otro lado.

Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad hecha y pensada para los niños, hay parques casi al doblar cada esquina, y eso se agradece, y mucho. Pero no cualquier parquecito con cuatro cacharros. Son parques kilométricos, pensados para hacer deporte, sólo o en familia, para patinar con tus hijos o para montar en bicicleta. Y el centro de la ciudad está limpio, cuidado, bien señalizado, sus edificios más relevantes perfectamente identificados y rehabilitados.

En definitiva este año "ocioso" ha sido un año maravilloso en el que he descubierto un pueblo amable, trabajador y hospitalario. Un año lleno de cultura en el que he aprendido que a un pueblo no se le puede identificar con una máscara y un bikini.

Ahora me marcho, digo adios a las Canarias por ahora, pero espero volver pronto.

Ojalá todos sigamos moviendo el culo de nuestro sillón y salgamos al mundo a destrozar tópicos.

miércoles, 27 de febrero de 2008

¿Café o té?

Cuando tenía 8 años celebraron un concurso de pintura en mi barrio. Yo hice unas acuarelas sobre toboganes y niños jugando en un parque muy acordes con mi forma de vida de entonces. Presenté mi pintura tímidamente, recuerdo cuánta vergüenza sentía y temía que alguien se riera de mi trabajo. Y mira tú por donde, sin esperarlo, me dieron el primer premio. Algo así he sentido cuando me he enterado de que mi queridísima Eva (lo siento pero aún soy incapaz de ponerle nombre al enlace, http://sonsolopalabrasdeeva.blogspot.com/) me honra con su voto de confianza. Yo sé que no me lo merezco. Lo sé porque acabo de empezar, lo sé porque aún soy novata y no tengo experiencia ni rodaje. Lo sé porque aún me queda mucho para que mi blog le guste a la gente y se sientan cómodos en mi caja. Pero se lo agradezco en el alma. Por su confianza, por su ánimo, por su respaldo. Por ser una tía cojonuda en todos los aspectos, gracias Eva.

Como desconocía qué se debía hacer en estos casos premiles le pregunté una vez más a Eva. me ha dicho que debo proponer 7 blogs a los que otorgaría el premio. Me vais a perdonar, pero aún soy tan tan novata que apenas he tenido tiempo de conocer en profundidad un par de blogs, poco más. Hay varios en los que entro y me gustan y tengo ganas de leer más, pero necesito tiempo.

Así que con vuestro permiso solicito un tiempo para formarme un criterio y poder votar con conocimiento de causa.

Gracias a todos los que estáis, pasad, estáis en vuestra casa. ¿Café o té?.

El fondo de armario

Yo es que algunas veces cuando leo la sección de moda de las revistas de moda me parto. No es que compre demasiadas revistas, pero algunas hay por casa. Sobadas y super releidas, tanto que a veces, cuando voy al baño, tengo que leer los créditos: Directora, Fulanita de Tal; Redactora, Menganita Pascual.....Siento ser escatológica, pero a ver quién no lee en el servicio.

Bueno, a lo que voy.

Cundo leo lo de "Básicos esta temporada", y veo cosas como faldas abullonadas, guantes largos negros, mini abrigos fruncidos de color rojo, camisas baby doll.....digo aaaaarrrrrggggggg!!! pero ¿quién puede ponerse eso? ¿quién va medio digna con una falda abullonada y no siente vergüenza? Vale, una no es Claudia Schiffer pero tampoco una ballena, y con eso parecería una escarola patizamba . ¿Y lo de los guantes negros para ir a Mercadona? ¿ein? vale, confieso que alguna camisa baby doll de esas sí tengo, me gustan. Pero no tengo abrigos fruncidos de color rojo.

El caso es que está claro que las marcas de moda tienen que vender y por eso nos engañan con esos mensajes alarmistas, cataclísmicos, de que o llevas esos disfraces que imaginan en su cabeza una noche de porros o eres una pobre desgraciada. Disfraces imposibles hechos para ser lucidos por esos palos andantes en las pasarelas, pero no ropa para que la luzca la gente normal por la calle.

Pues qué queréis que os diga, mi fondo de armario sigue estando compuesto de vaqueros, camisas blancas, jerseys de colores, el eterno traje de chaqueta negro que no pasa de moda, botas altas y bajas, chaquetas de pana y cazadoras de ante.

Ah, y alguna camisa babydoll. Eso sí, cuando las llevo parezco disfrazada de la Jennifer Lopez embarazada de los mellizos. Pero voy contenta. Voy a la moda.

Un tesoro en mis bolsillos

Cada noche, al acabar el día y colgar el jersey que me pongo para estar por casa, debo revisar y vaciar sus enormes bolsillos, porque de otra forma no podría cerrar la puerta del armario.

Hurgando en ellos siempre encuentro esos pequeños trofeos que son retazos del día que acaba: la tirita que te quitaste cuando ya no te dolía la pupa. El calcetín sucio que tirasteis y encontré por el pasillo; el envoltorio del chupa chups, ah, y el chupa chups... bien chupeteado (toma mami, para tí); la pequeña pelota de goma; tres cleenex llenos de mocos secos, sangre de la pupa y babas; ah, y la patata frita que me guardasteis "para luego"; y un escarabajo seco; y una goma del pelo, y un par de horquillas, y dos piezas de puzle... y el lápiz de color verde.

Aún no sabéis cuán importantes son para mi esos pequeños tesoros, esos retales de vuestra vida que almaceno cada dia en mis bolsillos. Y cuánto bien me hace recopilarlos y hacer recuento del día que acaba.

También ignoráis cuánto bien me hace, reir recordando en qué momento los descubristeis, usasteis, tirasteis o guardasteis... y cómo me dais paz, me permitís cerrar los ojos sabiendo que el dia que acaba ha sido muy bueno.

Por todo esto y por todo lo que aportais a mi vida, por ser vosotras mi gran tesoro, gracias
hijas mías.

martes, 26 de febrero de 2008

Lo que de verdad importa

Vengo de tomar café con las amigas del cole. Primero caminamos al menos una hora a buen paso, luego solemos sentarnos en una terraza a tomar un tentempié. Me gusta hacer esto al menos un par de veces en semana porque me desestresa, me viene muy bien caminar y charlar, quejarme, hacer terapia con mis semejantes.

A todos nos gusta quejarnos de vez en cuando. De lo mal que está la vida, de lo caro que resulta todo, de los pequeños problemas conyugales, de que los hijos dan mucho trabajo. Las amas de casa se quejan de lo duro que resulta ser ama de casa, y las que trabajan fuera de casa se quejan de lo duro que resulta trabajar fuera de casa. Nos quejamos de lo mal que tenemos el pelo, de lo gordas que estamos, de lo cansadas que andamos, del ultimo malentendido con nuestra amiga, de que el ultimo modelito que compramos no no sienta todo lo bien que esperábamos.... nos quejamos de mil cosas superfluas.

Hoy me he encontrado con la mamá de Pablo, un compañero de clase de mi hija de 7 años.

A simple vista Pablo es un niño normal como otro cualquiera, más risueño, más simpático y más cariñoso que la media, pero por lo demás un niño normal. Pero a poco que te acercas y ves que lleva unas férulas en las piernas y unas ojeras nada habituales en un niño tan pequeño, comprendes que no todo es de color de rosa.

Y es que Pablo nació con espina bífida, los médicos no daban un duro por él: no andaría, no hablaría.

Pero ahí está Pablo, hecho un auténtico campeón de la vida, fuerte, luchador, con esa eterna sonrisa en los labios, con ese abrazo entrañable que nos damos cada mañana al entrar en el cole. Mi hija le quiere mucho, le quiere porque es un niño optimista como pocos, porque es un niño sencillamente FELIZ.

Ha andado contra todo pronóstico, porque él ha querido. Ha hablado, porque él ha querido.

Hoy su madre me contaba que dentro de unos dias irán a su revisión anual. "Nos levantamos cada dia como si nos lo mereciéramos todo, sin dar importancia a lo que tenemos, sin dar gracias por estar vivos. Sin embargo yo no supe lo difícil que resultaba el simple hecho de caminar hasta que tuve que ayudarle a él. Sigo adelante gracias a su fuerza, sin ella, hace mucho tiempo que yo estaría hundida. Él me hace seguir adelante."

Dentro de una semana sé que su madre vendrá radiante porque Pablo ha seguido mejorando, sólo hay que verle la cara.

Está bien que de vez en cuando alguien nos dedique una buena bofetada de realidad con lo que de verdad importa.

Me dan ganas de cantar aquello de Mercedes Sousa que decía...

"Gracias a la Vida,
Que me ha dado tanto..."

lunes, 25 de febrero de 2008

Pa mojar pan

El otro dia estaba sentada en una terraza tomándome un café con mi marido y unos amigos y no pude evitar fijarme en la mesa de al lado. Había una familia de 5 miembros: el padre, la madre, dos hermanos de unos 15 años y Ella. La pongo en mayúsculas porque así era como ella se sentía, como una pequeña diosa, como el blanco del mundo. Ella tendría unos 18 años, ojos verdes, piel color marfil, impecable, impoluta; su melena rubia, ondulada, caia desprecupada y perfecta sobre unos hombros rectos, estrechos, hechos para lucir vestidos de ensueño. En su plato yacía una exigua ensalada de la que picoteaba con sumo cuidado: primero un minusculo trocito de lechuga que masticaba 5, 10, 15 veces. Luego, una viruta de tomate partida por la mitad con el cuchillo. El tenedor que introducía en su boca apenas mostraba comida. Cuando la brisa levantó algunos de sus cabellos ella los retiró de la barbilla con el dedo meñique, con sumo cuidado, despacio. No abrió la boca en todo el almuerzo, a pesar de que sus hermanos bromeaban y hablaban ruidosamente. Era como si ella no estuviese allí, solo su cuerpo. Un cuerpo sin alma.

Las ves y piensas que no son de este mundo. Esos cuerpos tan perfectos, tan estilizados, esas piernas largas, esos vientres planos, esos muslos sin un atisbo de celulitis. Y encima tienen unas tetas enormes. Y digo yo: ¿cómos lograrán sujetar esas tetas con semejantes piernas de palillo?

No me parecen normales. Pienso en cuántas comidas harán al dia, cuantos bocados exquisitos dejarán de probar, a cuántas maravillas culinarias renunciarán. Me las imagino todo el dia únicamente pendientes de lo que comen: "Uy, eso no, que engorda", "Uys ¿azúcar? no!" dicen mientars te miran como si hubieras dicho una estupidez. Además supongo que tendrán que machacarse a diario en un gimnasio horas y horas seguidas. Quiero decir que no son como cualquiera de nosotras, que vamos 1 hora a toda prisa, hacemos la tabla de rigor y a correr. A correr pa casa o a recoger a los churumbeles, digo.

Pero ellas no.

Me las imagino comprando toda clase de cremas caras carisimas de la muerte para aparecer cada mañana un poco más joven, un poco menos vieja, un poco menos gorda. Y se darán masajes, y tratamientos, y ......

Las diosas de cuerpo escultural deben dormir, comer, respirar y vivir pendientes de su cuerpo. Triste ¿no?

Y no me refiero solo a las mujeres que viven de su cuerpo en la televisión, las ves a diario por la calle. Las ves con las manos llenas de cosméticos en las perfumerías, las ves cargadas de perchas en las tiendas de ropa. Las ves por la calle y piensas: pero ¿de donde sale?

No sé qué pensaréis vosotros pero, para mí, comer es un placer. Saborear un plato exquisito regado con un buen vino es uno de los placeres de este mundo al que no pienso renunciar.

Yo no tengo el cuerpo de la Campbell. Y de eso tiene mucha culpa mi madre, que me acostumbró a la buena comida porque cocina como los ángeles. Ya quisiera Lucio hacer una tortilla de patatas como la que hace mi madre, pura exquisitez, en serio.

Y claro, quien dice tortilla dice unas buenas alubias con chorizo, unos langostinos, un buen jamón (ibérico por supuesto) o unas buenas tostas de foie al pedro Ximénez.

Y así me va, que estoy redondita, que me sobran unos kilitos y que tengo celulitis. Pero qué queréis que os diga, que he decidido que estoy como un queso, que estoy buenisima y que más quisieran estas escobas andantes tener la mitad del peso de mi cerebro.

Me gustan las mujeres terrenas, imperfectas, con sus caderas amplias y acogedoras, con sus pechos abundantes de buen yantar. Me gustan las mujeres a las que la risa les brota del estómago, del mismo sitio a donde van a parar los mejores manjares sin atisbo de culpa.

Me gustan las mujeres que están pa mojar pan.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Bicho raro

A veces me siento un bicho raro en esta sociedad.

No llevo la música a todo volumen en el coche ni llevo nada colgado en el retrovisor. Mis hijas se acuestan a las 8 en invierno y a las 9 en verano. Me gusta leer y escribir. Mi marido jamás lleva camiseta de tirantes. Yo jamás voy en chándal si no voy a hacer deporte, claro. No estamos al dia en videojuegos, ni en consolas, ni mis hijas tienen Nintendos ni nada parecido porque me parecen demasiado pequeñas. Me acabo de enterar de lo que es un Blue Tooth y todavía no tengo MP3 ¿o era MP4?

Además hace 3 años que estoy en casa, sin trabajar. Dejé un estresante trabajo de oficina en el que llevaba más de 14 años porque me impedía disfrutar de mis hijas y de mi familia y me han llamado retrógada, pero eso será tema de otro blog.

Amos, en definitiva ¿soy un bicho raro?

A veces hablo con otras mamás del cole y me dicen que a sus hijos no hay quien los acueste antes de las 10 de la noche. Y yo me pregunto ¿cómo no van a poder unos padres imponerse a un mocoso de 7 años? ¿qué va a ser de esos padres cuando sus hijos crezcan? y lo que es peor ¿qué va a ser de esos hijos? Ahhhh.... pero es que la moda es dejarles hasta las tantas viendo CSI o House porque "a ellos les gusta". Toma ya pedazo de argumento pedagógico.

Los niños deben descansar y deben dormir las horas adecuadas porque si no al dia siguiente no rinden y están de mal humor, como le pasa a una misma sin ir más lejos. El dia que no duermo lo suficiente estoy para que me echen de comer aparte. Y no sabéis cómo agradecen ellas el levantarse a las 7 de la mañana hechas unas rosas de pitiminí. Como que sus diminutos y preciosos cuerpos llevan sobando 11 horas. Casi ná.

Y tampoco ven ni vemos Sin Chan o como se escriba. No nos gusta, no me gusta. No le veo la gracia a ese muñecajo con boca de buzón. Así que en el cole cuando hablan de SinChan mis hijas les miran con cara de póker. Y ¿crees que les importa un bledo? pues no, cuando les preguntan que si no lo conocen, responden ampliamente "no, en casa no lo vemos". Y se quedan tan frescas.

Ya veo que están aprendiendo a quedarse tan anchas cuando no siguen el dictado de las modas, y eso me gusta.

Está claro que estoy al margen de las modas y que me importa muy poco cuáles son las ultimas tendencias. No me siento nada borrega. Y soy feliz, fíjate.